Más allá de la polémica que el prócer generó en nuestra historia, la ciudadanía bahiense manifestó su adhesión al estadista y a la realización de un monumento en la plaza principal que llevaría su nombre a partir del año 1882. En el año 1829 se presentaron once escultores pero el jurado consideró como “no aconsejable” los trabajos. Siete meses mas tarde, se presentaron nuevamente y el jurado optó por el presentado bajo el lema “LUX”. El monumento fue realizado en piedra y bronce alcanzando una altura de 17 metros con cuatro caras con ángulos quebrados, dos bloques que sobresalen al pie, sobre una de ellas descansa la estatua del prócer.
